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jueves, 23 de octubre de 2008


La mariposa monarca viaja 3.000 kilómetros desde Canadá a una pequeña zona boscosa de México.¿Cómo se guía si su cabeza es del tamaño de un alfiler?

Las monarca está dotada de una brújula solar, cuyo referente fijo es el sol. Además emplea un reloj circadiano sumamente exacto (una función biológica basada en un ciclo de veinticuatro horas) que le sirve para ajustar su ritmo a la trayectoria del astro rey.
Según el neurobiólogo Steven Reppert, la mariposa “construye su reloj circadiano de una forma jamás vista en otros insectos o mamíferos.

Conocer mejor los secretos del reloj circadiano de la monarca podría ayudar a los científicos a conocer mejor el funcionamiento del reloj circadiano de los humanos y los animales. Incluso se podrán descubrir nuevos tratamientos para los problemas neurológicos. “Trato de comprender cómo procesa el el cerebro la información sobre el tiempo y el espacio- dice el doctor Reppert-, y la monarca es un caso extraordinadio en este campo”.

He estado leyendo una vez más a Nabokov y sus extensas descripciones de las mariposas, me ha despertado la curiosidad y he descubiertos cosa interesantísima

La monarca en sólo un ejemplo de estos maravillosos insectos que tanta imaginación despiertan entre niños y mayores con su belleza y misterio.

3 comentarios:

Edilberto Cabrera dijo...

Buena informaciòn. Es increíble: tres mil kilómetros en esa "nave" tan diminuta y frágil, y con ese radar que lo guía desde Canadá hasta Mexico. No dejo de asombrarme.

Cariños,

popi dijo...

¡Hay tantas cosas interesantes por descubrir! y sin embargo nos perdemos en batallas por lo mas mundano.

Aprecio tu capaicidad de maravillarte.

Ya sabes el dicho de que los "árboles me impiden ver el bosque" "oímos pero no escuchamos" "miramos pero no vemos"

Siempre, siempre hay otro punto de vista y seguramente más enriquecedor. ¿no crees?

Un beso Lys.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pues ya le echa cojones la mariposa. jajajaja Es lo que tiene el gran Nabokov, que tras sus letras, siempre hay cosas nuevas, algunas veces perversas, y otras temendamente maravillosas.
Saludos