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jueves, 17 de abril de 2008

El idioma es cosa de locos?


Esta supuesta conversación tuvo lugar en una fría tarde de otoño de 1896 en la pequeña aldea de Crowthorne en el término municipal de Berkshire, entre el formidable Dr James Murray, editor del Orfox English dictionary y el enigmático Dr W. C. Minor. El Dr Minor fue durante muchos años el más, prolífico colaborador de todos los voluntarios que hicieron posible la creación de tan importante obra.

Durante más de 20 años estos dos hombres habían mantenido una regular correspondencia sobre la lexicografía Inglesa, pero nunca se habían conocido. El Dr Minor nunca mostró deseo alguno de dejar su casa de Crowthorne y visitar Orfox ofreciendo siempre su sentido pesar al rehusar las frecuentes invitaciones.

El Dr Murray pensó que era un deber por su parte visitar a tan valioso, prolijo, brillante y desinteresado colaborador. Imaginándolo algo anciano y reticente a abandonar aunque sólo fuera por poco tiempo sus comodidades hogareñas, telegrafió comunicando sus intenciones, se subió al tren, y recorrió las 40 millas escasas que separan Oxfor de Crowthorne.

En la estación lo esperaba un reluciente y cuidado landau con cochero elegantemente uniformado. Sin más demora empezó el clip clopear por los senderos rurales de Bershire. Al cabo de un rato, que al Dr le pareció corto, enfilaron una alameda con altos álamos temblones que terminaba en una imponente mansión de ladrillo rojo. Un solemne criado mostró al lexicógrafo la amplia escalera que conducía a una enorme habitación repleta de libros. En una esquina, detrás de una inmensa mesa de caoba estaba de pie un hombre de indudable importancia. Con una breve pero respetuosa reverencia el Dr Murray se lanzó al discurso de introducción que se había ensayado

“Muy buenas tardes Sir. Soy el Dr Murray de la sociedad filológica de Londres y editor del Oxfor diccionario. Es un honor y un placer conocerle por fin, ya que usted debe ser sin duda, mi estimado y asiduo colaborador, el Dr W. C . Ninor”

Tras un breve silencio, se escucho el péndulo de un sonoro reloj de pared, sonidos de pasos en el hall y el claro pero distante tintinear de llaves,

Entonces el hombre de detrás de la mesa, aclarándose la garganta dijo:

Siento decirle estimado señor que no lo soy. Soy en realidad el director de Broadmoor, asilo para criminales lunáticos. El Dr Minor se encuentra ciertamente aquí, es uno de nuestros más antiguos residentes, ha sido paciente durante más de 20 años.

Comenzó entonces una amistad que duró hasta la misma muerte del Dr Murray que le precedió por unos pocos años. Ambos amaban las letras, ambos estuvieron dedicados en cuerpo y alma a una obra que duró 70 años. La diferencia entre ambos fue; que uno era inteligentemente cuerdo y el otro inteligentemente loco.

¿Como llegó el Dr Minor a Boadmoor?

Esa es otra historia.

Traducido por LYS

De The mad and the professor, de Simon Winchester

1 comentario:

popi dijo...

¿Y si lo que le hizo llegar a la locura fuera su inteligencia?
¿Y si los demás le creyeran loco por su gran inteligencia, cuando en realidad es la falta de esta en los demas la que no llegaran a comprenderla?

¿Y si en relaidad lo que faltan en esta vida mas locos como este?

Yo creo que sobran muchos tios listos y faltan mas libre pensadores que nos saquen de estos hacedores de marketing de masas, creadores de usura y pobreza.
¿Y si la materia no tuviera importancia?
¿Y si nos comunicaramos con la mirada y el corazon?
¿Y si?
Isis ¿que sabemos de Isis? ¿sabemos su pensamiento?
Un besos Lys.