domingo, 21 de junio de 2009
Bla, bla, bla... se avaporan las palabra
¿Basta con decir algo para que exista?
Las palabras no son buenas. Las palabras son traicioneras. No son dignas de confianza. Su significado se escurre y se evapora. Se hace éter, humo, bruma, se deslizan hacía nuevas situaciones, hacía nuevos significados, y crean nuevos híbridos.
Tan pronto como se dice algo, las palabras utilizadas ya han cambiado su sentido y muchas veces lo dicho es malinterpretado.
Las palabras fueron inventadas por personas que nunca tuvieron que sufrirlas, como el orgullo fue inventado por alguien que nunca lo sintió. Lo mismo ocurre con la paz, el odio, la salvación.
La gente crea e inventa palabras para cosas que nunca ha tenido, cosas que no ha experimentado, cosas de las que carece. Esas cosas que faltan , esas carencias, son como huecos. Pero un hueco es algo vacío. Y en ese vacío las palabras son sólo formas- echas para satisfacer una necesidad, para rellenar un vacío, algo que no está.
Las palabras cambian. Cambian las definiciones, cambian los hábitos y por ende también cambian nuestras vidas.
Las antiguas formas de hacer las cosas son constante y tediosamente reemplazadas por otras nuevas- indefinida, monótona y muchas veces improductivamente.
Cuando el amor, la moral o el odio nos lleven hasta el límite, no necesitaremos palabras, los huecos no estarán allí ni tampoco la necesidad de rellenarlos, hablaremos con palabras fijas. No más significativos resbaladizos, ni ambiguos, ni con doble sentido, ni con doblez.
Se lo advertí. Las palabras no son buenas. ¿O sí?
martes, 28 de octubre de 2008
!!Atención!! si estás "depre", no me leas
Llevo ya días de trajín constante
De movimiento incesante
De prisas y trasiegos por avenidas de ciegos
¿Dónde voy? Quién lo sabe…
Mi vida es una nave
Mecida por las olas de los bravíos mares
¿Dónde una isla? Dónde un oasis?
Donde la paz se la famosa ave.
Es mala con un par de narices la poe esta, pero la voy a dejar. Es una muestra de cómo me siento últimamente. Mi talante va muy de acuerdo con los tiempos que vivimos, algo a la deriva. A veces cuando voy de un lado al otro, se me ocurre que la vida es efímera y hay que vivirla despacio, sentimiento que olvido rápidamente. Pero que siempre está más o menos conmigo.
Decimos que cuando vamos a algún lugar, nos traemos algo.
Un paisaje en la retina, una cara en el alma,
Una frase en el cerebro,
Un beso en el corazón.
La realidad es que; mientras estamos de pie, contemplando un paisaje, ese momento de nuestra vida se quedó allí, plantado, mirando el tiempo correr como se ve un paisaje en un tren en marcha.
Mientras contemplamos esa cara nuestros ojos perdían un poquito de nuestra capacidad de ver
Mientras nuestro cerebro almacena esa frase, pierde una neurona. Y mientras se siente ese beso, mientras el corazón galopa como caballo desbocado, perdemos la juventud.
Los seres humanos somos tiempo que se va quedando, pellizquito a pellizquito, en cada paso, en cada pensamiento, en cada mirara.
No culpen de esta retórica a nadie: es de LYS*
martes, 15 de julio de 2008
El sueño de J.

No hace mucho leí en un periódico la historia de J que soñaba con una ciudad.
Atravesó guerras, desiertos, desencantos, y, al final de sus días, en sus últimos años, iba a cumplir por fin ese sueño mil veces recorrido.
De Lys*