Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Leyendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyendas. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de septiembre de 2009

Va de sirenas



Se llamaba Jenofonte, era anciano en años, soltero y respetado en la familia . No se le conoció vicio alguno. En lo que yo pude observar en lo tocante a relaciones personales era hombre arisco e irascible. Solía estar siempre silencioso y pasaba largas horas mirando el mar.

Una tarde que lo dejaron sentado con su habitual cesto de erizos de mar, erizos que comía constantemente con glotonería.Me senté a su lado y observé que miraba con intensidad a unas rocas que sobresalían mar adentro. Guardé silencio ya que no sentía que el anciano tuviera ganas de hablar. De pronto rompió el silencio y dijo-

¿No te repugna copular con seres humanos?

Yo vacilé, pero le dije-Yo adoraba a mi esposa y si no hubiera sido porque a ella no le gustaba el sexo por la tarde,me habría pasado la vida con ella en la cama.

-Ya,- dijo.- Eres como todos, no conoces nada mejor- y se metió otro erizo en la boca escupiendo con fuerza. Después sonrío. Nunca he visto una sonrisa así. Revelaba un arrobamiento total.
-Cuando yo era joven, ¡oh, aún mucho más joven que tú! Tuve una experiencia que sólo puedo llamar milagrosa, por eso siempre tengo una barquita esperando en la ensenada.

¿Ves aquellas rocas? Hace ya muchos años me llegó desde ellas una música maravillosa, remé hacia las rocas y en ella había una mujer tan bella como no había visto ni he visto otra igual. La música salia de sus labios pero no los movía, me cogió en sus brazos y la música seguía sonando a nuestro alrededor y yo gusté un deleite que supera todos los límites de la imaginación. Me uní a ella, logrando una etérea perfección de unidad. Cualquier unión entre humanos no es más que una obscena representación de la realidad, he dicho una mujer, pero por supuesto no era humana sino un espíritu, una ninfa, la plenitud de todo.Hicimos el amor, (ni siquiera esa palabra es suficiente,) mientras el sol se ponía y a través de la oscuridad hasta que salió otra vez un cielo moteado de rosa, y todo este tiempo la música permaneció con nosotros. Me besó en los párpados y me dijo que volveríamos a unirnos. Se fue por que ella pertenece al mar, por eso como erizos, saben a ella.
Siento por el sexo de los humanos el mismo desprecio que siento por el gallo que se arroja sobre las gallinas en el corral.

Durante algún tiempo no le creí, pero un día su barca desapareció y de Jenofonte no se supo nada nunca más. A veces miro hacia las rocas y creo percibir un canto que no puedo definir, pero no, estoy seguro de que es mi imaginación.

Esta historia, aunque no letra a letra está tomada del libro de Tiberio, de Allan Massie. Se la contó Filipo, un liberto que acompaño a Tiberio en su retiro a Rodas.

jueves, 23 de julio de 2009

leyendas.



Nada era suficiente para la orgullosa condesa.

Nada era bastante bueno, ni bastante exótico. Ella tenía que tener abundantes vestidos bordados en oro y plata confeccionadas con las telas más bellas traídas de las lejanas tierras de oriente. Sólo se dignaba mirar las joyas más raras incrustadas con piedras preciosas, perlas rosadas y diamantes. Sus zapatillas se confeccionaban con pieles de serpientes y con la piel de pájaros exóticos, sus capas estaban forradas con las pieles de zorros árticos y armiño, pero no había manera, tan pronto se las ponía una vez las descartaba y jamás se las volvía a poner.

Su esposo que la amaba muchísimo organizó un gran baile, se invitaron a los invitados más selectos, se seleccionaron las viandas más ricas, las flores más bellas, sin embargo la condesa no participo en nada, estaba tumbada en su diván mirando lánguidamente al vestido de seda rosa, ligero cono una brisa de verano. -El vestido es lindo, no lo puedo negar, ¿Pero con qué me lo pongo? No tengo absolutamente ningún zapato que le haga juego.- Los mejores artesanos fueron citados a palacio, pero nada, no acertaban a complacerla.

Un día vio las dos rebanadas de pan con mantequilla y miel que su doncella le había servido para desayunar y se imaginó unos zapatos hechos de masa de pan. El panadero mayor trató de disuadirla, pero no hubo manera, el pobre panadero mientras le confeccionaba los zapatos pensaba que una familia podría vivir muchos meses con el pan que se estaba desperdiciando, era un capricho realmente impío. Una cosa era cierta, ¡Nadie habría visto unos zapatos semejantes!

Cuando entró en la gran sala de baile todo el mundo dijo ¡OH! Y un apuesto y misteriosa galán la colmó de atenciones, ella, coqueta y vanidosa como era, se dejo agasajar y bailó mucho con él. Sonó un vals y el misterioso caballero la cogió de la cintura y al compás de las notas se la fue llevando por los largos pasillos hasta el sótano, cuando ella abrió lo ojos, sintió miedo pero en ese momento le dijo: ¡Mira tus zapatos! Y horrorizada vio como ardían en llamas.

El oscuro caballero se cruzó de brazos y entornando los ojos la vio morir abrasada. Se dice que la pobre condesa todavía sigue aullando por los pasillos del palacio. ¿Y el misteriosa caballero? No podía ser otro que el diablo.

Pasen un maravilloso fin de semana. Cuídense, por favor.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Va de leyendas


Dido. Fue una princesa fenicia (cuyo nombre fue romanizado y cambiado por Elisa)

Cuenta la leyenda que huyó de la ciudad de Tiro porque tenía un allegado llamado Pigmalión con muy malas pulgas, el tal Pigma había dado buena cuenta de los parientes de la joven que parece ser tenían más derecho que él al puesto de mandamás.

Dido se embarcó con sus partidarios y arribó a una ciudad del norte de África. En seguida le gustó aquella tierra pero no tenía donde quedarse. No era su tierra y los okupas ya eran mal vistos por aquel entonces.

De manera que poniendo cara de desvalida ingenua pactó con un reyezuelo que se quedaría con el terreno que abarcara una piel de buey. Jo,jo,jo,jo ¡cómo se río el gordete reyezuelo! –vale, le dijo. Si quieres dormir de pie toda tu vida… - pero Dido sería lo que fuera, pero no era una insustancial, de modo que mandó cortar la piel en tiras muy finas y consiguió un terrenito lo suficiente grande para montar una urbe.

Reinaba Dido con gracia y donaire su ciudad. Pero, hete aquí que llamó a sus puertas un individuo llamado Eneas; un guaperas que venía huyendo de la quema de Troya

Dido cayó loca de pasión por el guerrero errante, una semejanza a Bratt Pitt con taparrabos, y vivieron una volcánica historia de amor, pero, ¿Que se puede esperar cuando tu suegra es venus? La casquivana y yaciente Venus… pues ná que el chaval salió tras unas voces que le impelían partir hacía Lacio donde fundó Lavinium, embrión de roma.

Dido acabó sus días inmolándose en una pira; exactamente como los últimos habitantes de Cartago, ciudad que según la legenda fundó.

Ah, que no…! ¿Que no fue así? Y entonces…

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Otro COCO?


Los mitos y leyendas de los aborígenes australianos nos dan acceso al fascinante y desconocido universo de culturas cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos.

En las visiones de la Era del Sueño la frontera entre hombres y animales, entre la vida terrestre y los cuerpos celestes, son a menudo difusas. Todos los elementos del cosmos participan de una misteriosa sinfonía de sutiles matices armónicos.

De chica, oí a menudo decir:” don’t go there, if you do, the BUNYIP will get at you.”

Era el equivalente de nuestro COCO, pero a diferencia del “terrible” pero inofensivo COCO el BUNYIP es muy real para los aborígenes australianos.

Se cuentan en torno a sus hogueras historias del bunyip, monstruo de los pantanos que aterrorizaba antiguamente no sólo a ellos sino también a los primeros colonizadores de la isla.

Los exploradores creían que el bunyip era un ser «de aspecto terrible y apetito insaciable de carne humana. Su voz tonante en la noche llenaba de temor las mentes de cuantos lo escuchaban».En su opinión (la de los exploradores) se trataba de un fósil viviente, de una enorme bestia de las aguas que había sobrevivido desde tiempos prehistóricos ocultándose en pantanos, lagos y lagunas.

Imagínense, la escena.

Un grupo de niños sentados en tono a una hoguera, en medio de ellos, el anciano contándoles historias del “Dream time” historias tan reales para ellos que son parte de las creencias que han hecho de ellos un pueblo. Para los aborígenes es un animal fabuloso y real a la vez.

Contaba sobrecogido el anciano…

“Había una vez, un toro que se paseaba por la tierra… su cuello era largo con crines, su cabeza como la del emú y un enorme tronco cubierto de pelo y plumas, tenía una larga cola de caballo y colmillos de morsa….

Si estos relatos coincidían con noches de no-luna serían lo suficientemente espeluznantes, para disuadir a ningún niño a emprender su WALK ABOUT antes de tiempo. (literalmente, caminar alrededor) ceremonia de iniciación de los varones aborígenes que incluye caminar constantemente por un tiempo, completamente sólo acompañado de su lanza, obligado a poner en practica todas las enseñanzas de supervivencia aprendidas desde su más tierna infancia.

Los Aborígenes australianos son un pueblo marginado por la sociedad de ese país. En principio casi exterminados y después dominados con la misma arma que los indios americanos. El alcohol.