
Voy a contarles a ustedes el casamiento de Ándres, pero no hablar, ni reír, ni toser por el revés, para que sirva de ejemplo al que no tenga mujer y vaya a intentar casarse por causa... del interés.
Astros, cielos, sol y luna se oscurecen por no ver la gran desgracia en mi casa que yo tengo por mujer.
A la muerte le dio vergüenza de llegarla a conocer. ¡Quien la quiere si se caga, valgame San Rafael!
Compañero, nací en el pueblo de Mairena y me crié en el barrio del perchel, con más penas y miserias que un perro puede tener.
Mi madre era la tía Rirra, mi padre ¡Qué sé yo quien! Y mal viví como pude hasta que un día me dijeron, -Ya usted tallao Andrés.-
Hice la mili en un batallón de a pie. En un tambor boca abajo me dieron tres veces cien, de calabozos y cepos de milagro escapé bien, por que no anduve más hospitales que el de Córdoba y Jaén, el de Madrid y Pamplona, el de Lérida y Teruel, y otros diez catorce o quince que sus nombres no los sé. Y tan buena maña me dí que mandó mi coronel a que me dieran la licencia por que no me podía ni ver.
Y llegué a mi casa muy bueno y por si había algo que comer.... Me enamoré de una niña, pensando que tenía parné, una chavala... de ochenta, tía de Matusalem. Yo no sé como lo hice pero me llevaron a la iglesia y me leyeron un pedazo de papel, y al momento me dijeron,- Ya esta usted casao Andrés.-
La subí a un burro alquilao y a casa me la llevé, esa noche cenamos unas farinetas con dos kilos de miel. Llego la hora de acostarse y oye... que se enroscó a mi vera como un chusqué, y en ella me estuve recreando desde la cabeza hasta los pies.
Su cuerpo era una pura tierra, no tenía ni un pelo en el churubé y en las patas más arrugas que minutos tiene un mes. Y disimulé mis penas hasta que dieron las tres que empezó a cagar paella... ¡Ahora sí que truena bien!
Cagó cama y cobertera. La saqué medio arrastrando y al patio me la llevé: cagó la pared y el patio y el pozo cagó también, y allí me quedé renegando hasta de la leche que mamé.
Pero no hay mal que por bien no venga que tengo pensao hacer, (con una yunta de bueyes por cuenta) el estiércol vender, que ¡vamos! Yo creo que los cargo antes de un mes, porque estercolea prados y viñas sin menearse de pie.
Y el que quiera saber más del casamiento de Andrés que me pague un vaso vino y se lo escribo en un papel.
Cuento chascarrillo que contaba mi abuelo y que más o menos yo lo he recordado así.