
Año 1936, pueblo cualquiera
Hacía mucho frió en esa noche de diciembre y llovía.
El agua brillaba en el empedrado pavimento y le daba al blanco de las casitas un tono mate y aburrido.
Faltaban un par de noches más para fin de año, un grupo se reunió en un local en la plaza, al lado de la iglesia. A los planes allí tramados, tan sólo un joven levantó una objeción y cogiendo a su primo menor que él se alejó del local.
Al Cabecilla de este grupo le apodaban "quinientos uno" porque presumía de haber matados a 501 rojo.
No era la primera vez, ya muchas noches se habían reunido. Se fortificaban con abundante vino de la tierra y salían a exterminar a las “larvas” que consumían un pan que no les pertenecía.
Esta noche el objetivo eren tres mujeres, a María la había denunciado una mujer muy religiosa. Su único pecado, haber sido novia de su marido mucho tiempo antes de casarse con ella, pero en el caldero en que se cuecen los asuntos de un pequeño pueblo, los celos son un ingrediente importante en la receta. Las otras dos eran republicanas. Pilar era de las muy poquitas que sabía leer y escribir en el pueblo y estaba suscrita a una revista llamada EL socialista. La otra, no sólo era republicana sino que además tenía la facha de de declarase protestante lo que la marcaba como autentica enemiga de la cruzada que lenta pero inexorablemente barrería España con Franco a la cabeza como gran cruzado de la Santa Madre Iglesia.
Henchidos sus pechos de valentía salieron y casi arrastras las llevaron a una nave a las afueras. Las únicas preguntas que hubieron que responder fue a las del cura, que terminado el interrogatorio las dijo si querían confesarse (quizás de sintió cono Mosen Millan de “réquiem para un campesino” de Ramón. J. Sender) quizás trató de consolarlas diciéndoles que Dios a veces permite que gente muera. Entregó a su propio hijo y era más inocente que ellas)
Los tres cuerpos fueron dejados en la cuneta de una carretera rural, los descubrió un campesino al otro día y las enterró a las tres en una fosa que cavó en la cuneta, las enterró en forma de Z y colocó una piedra para marcar el sitio, murió unos días más tarde, algunos dijeron que de pena. Todos los cadáveres tenían signos de violencia extrema a la más joven que estaba embarazada, la machacaron la cabeza,le abrieron el vientre y le vaciaron el útero.
Y un nuevo año comenzó.
Trajo nuevas muertes sin sentido. Las victimas fueron enterradas en cunetas, fosas comunes sin marcar y en pozos.Más de una fue dejada a los buitres. La violencia una vez desatada alcanzó extremos de crueldad en ambas partes.
Día de todos los Santos de 2002. (continuará)